Guerreros valientes
El
acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje
escolar o por su término inglés bullying) Excellis es cualquier forma de
maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de
forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente,
el tipo de violencia dominante es la emocional y se da mayoritariamente
en el aula y patio de los centros escolares.
¿Cómo se manifiesta?
El
bullying es violencia que puede ser verbal, física, psicológica,
directa e indirecta. Estas cinco categorías no son puras, pueden
mezclarse entre sí.
Causas
Las
causas del bullying pueden residir en los modelos educativos a que son
expuestos los niños, en la ausencia de valores, de límites, de reglas de
convivencia; en recibir punición o castigo a través de violencia o
intimidación y a aprender a resolver los problemas y las dificultades
con la violencia. Cuando un niño está expuesto constantemente a esas
situaciones, acaba por registrar automáticamente todo en su memoria,
pasando a exteriorizarlo cuando vea oportuno. Para el niño que practica
el bullying, la violencia es apenas un instrumento de intimidación. Para
él, su actuación es correcta y por lo tanto, no se auto condena, lo que
no quiere decir que no sufra por ello.
Consecuencias
Para la víctima
Las
consecuencias del acoso escolar son muchas y profundas. Para la víctima
de acoso escolar, las consecuencias se hace notar con una evidente baja
autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas
psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, etc. También
se suman a eso, la pérdida de interés por las cuestiones relativas a
los estudios, lo cual puede desencadenar una situación de fracaso
escolar, así como la aparición de trastornos fóbicos de difícil
resolución.
Se puede detectar a una víctima de acoso escolar por presentar un
constante aspecto contrariado, triste, deprimido o aflicto, por faltar
frecuentemente y tener miedo a las clases, o por tener un bajo
rendimiento escolar. Aparte de eso también atinge al plano físico
presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago,
el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Sin
embargo, eso no quiere decir que todos los niños que presenten este
cuadro estén sufriendo por un acoso escolar. Antes de dar un diagnóstico
al problema, es necesario que antes se investigue y se observe más al
niño.
Para el agresor
En cuanto a los efectos del bullying sobre
los propios agresores, algunos estudios indican que los ejecutores
pueden encontrarse en la antesala de las conductas delictivas. También
el resto de espectadores, la masa silenciosa de compañeros que, de un
modo u otro, se sienten amedrentados por la violencia de la que son
testigos, se siente afectado, pudiendo provocar cierta sensación de que
ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas.
Para el agresor, el bullying le dificulta la convivencia con los demás
niños, le hace actuar de forma autoritaria y violenta, llegando en
muchos casos a convertirse en un delincuente o criminal. Normalmente, el
agresor se comporta de una forma irritada, impulsiva e intolerante. No
saben perder, necesitan imponerse a través del poder, la fuerza y la
amenaza, se meten en las discusiones, cogen el material del compañero
sin su consentimiento, y exteriorizan constantemente una autoridad
exagerada.
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